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sábado, 9 de noviembre de 2013

HONOR Y GLORIA

Porque este día me levanto, con alegría, buen ánimo, con deseo de conquistar reinos, hacer justicia, alcanzar promesas, tapar bocas de leones, apagar fuegos impetuosos, evitar filo de espada, sacar fuerzas de debilidad, ser fuerte en batallas, poner en fuga ejércitos extranjeros. 

Lo primero que haré es mirar todos los recursos divinos que han sido diseñados para mí en este día, como el bien y la misericordia, el aceite fresco, la cobertura divina para destruir todo lo que en el día quiera destruirme.

Con mucho honor olvidaré mi pasado, lo que quedo atrás y proseguiré a la meta, no pondré en mi corazón ninguna palabra de derrota ni de fracaso, tomaré con altura el consejo de Dios para afrontar los desafíos, los conflictos, las oposiciones de cualquier índole, y haré mía esta verdad que está en su palabra que dice:

“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque el Señor tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de dolor, miseria, sequedad y angustia, Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo, y les dirá:
Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos; porque el todo Poderoso vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.

Día de victoria y gloria este,
los débiles se ceñirán de poder.
Los hambrientos dejaran de tener hambre;
El levanta del polvo al pobre,
Y del muladar exalta al menesteroso.

Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate,
y háblales todo cuanto te mande; no temas delante, de Faraón, Goliat, Dalila, los Cananeo, tus deudas, la enfermedades, los sinsabores temporales de la vida, la envidia de los que te aborrecen, la escases, los malos tiempos.
Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice el Señor, para librarte!!!



viernes, 11 de octubre de 2013

Hijo/a mio/a:


Quiero que sepas, que no hay momento en que te suelte de mi mano; que no hay obstáculo que con mi poder no puedas vencer. No hay enemigo que pueda enfrentarte, si confías en mí... ¡ si tan solo confías en mí!

Quiero que sepas, que en tus momentos de soledad más intensa, cuando creíste desfallecer, cuando mirabas y solo alcanzabas a ver una espesura negra, fue en ese tiempo cuando más cercano a mi corazón y con todo mi amor te sostuve aquí; y no te dejé caer.

Hoy es el día que abrirás los ojos y podrás ver todas mis bendiciones que tengo para ti: para que tú las tomes y a los tuyos repartas paz, amor y provisión. Y la corona de gloria que te prometí el día aquel, cuando fuiste humillado: hoy está sobre tu cabeza, eres mi hijo amado y puedes estar seguro que siempre lo serás. Serás levantado como nunca jamás lo soñaste (ni en tus más audaces planes lo pensaste), pero esta es mi recompensa por tu fidelidad y por todo ese dolor, los castigos crueles que de muchos soportaste y todo lo hiciste por mí.

Este es tu día de victoria, ven dame tu mano, entra al gozo de tu Señor…