No meto más mis manos en esto, que se haga su voluntad perfecta. No me importa saber el cómo hará Dios esto, o cuando lo hará, o de qué forma… Eso a mi no me corresponde saberlo, o razonar demasiado en ello. ¡Simplemente callo ante ti Señor!
Puedo imaginarme entregándole a mi Señor Jesús un lápiz y papel y Él escribiendo cada día Su historia para mí en cuanto a amor se trata. Querer yo razonar demasiado o ansiarme es como agarrarle las manos de Dios para que no continúe escribiendo, queriendo yo adelantarme a Su voluntad.
Por lo tanto me suelto abandonadamente en Él y digo:
'' te entrego mi lápiz y papel para que seas Tú escribiéndola y no yo ''
”

No hay comentarios.:
Publicar un comentario